
La Comisión Europea busca imponer la existencia de un cargador universal para smartphones y dispositivos móviles, una iniciativa que encuentra la feroz oposición del gigante estadounidense Apple, que defiende la exclusividad para su modelo iPhone.

La propuesta de la UE -que aún debería ser aprobada por el Parlamento Europeo y los países miembros- ofrece a los fabricantes un plazo de transición de 24 meses para alinearse con la determinación.
Tras conocerse la iniciativa, Apple señaló que la firma seguía «preocupada» por los efectos de la regulación. «Seguimos preocupados porque una regulación estricta determinando un tipo único de conector frenará la innovación en lugar de impulsarla, y eso a su vez afectará a los consumidores en Europa y el resto del mundo», apuntó la firma.



