
Quedarse dormido en cualquier parte no debería estar más visto, o al menos eso es lo que opinan en Japón, donde apuestan a las microsiestas como método para aumentar la productividad.

Es habitual ver o escuchar hablar sobre cómo los japoneses se quedan dormidos en el metro o mientras realizan alguna actividad cotidiana como estudiar en una biblioteca. Aunque pueda parecernos extraño en esta parte del mundo, allí no lo es, y más aún, está bien visto como un modo de sobrellevar el día a día y ser más productivos.
Los japoneses duermen menos de siete horas cada noche y se vive de un modo distinto la relación con el sueño: se alarga más la etapa en que los bebés duermen con los padres y no se penaliza el dormirse en público. Esto se debe en parte a que está considerado que si eres capaz de dormirte en algunas circunstancias es porque has trabajado duro.
Inemuri
La palabra significa, «estar presente mientras se duerme».
No se la considera como una siesta en sí misma, sino que la misma palabra viene de una conjunción que significa estar presente durante el sueño; esto es, una relajación momentánea durante la larga jornada de trabajo que además sirve para aumentar la productividad tras el necesario reseteo del cuerpo.
Esta particular siesta japonesa tiene una serie de características concretas.
La primera de estas características es que consiste en quedarse dormido mientras practicas otra actividad, por ejemplo, esperar en una estación de tren, tomar un café, descansar en el banco de un parque o estar trabajando. Además, puede durar desde cinco minutos hasta una hora (nunca más tiempo) y está bien visto en las empresas, aunque puede llegar cualquier persona y despertarte de manera repentina si te necesita.
Esta práctica es realmente reparadora si necesitas descansar, pero lo ideal y lo más sano sería no tener que llegar a tales niveles de cansancio por los que no te quede otra opción que quedarte dormido.
Tomar una siesta diaria de 20 o 30 minutos es bueno para la salud. Más aún, según este estudio, puede hacer incluso que se ralentice el proceso de envejecimiento del cerebro.
La siesta tiene una enorme cantidad de beneficios para la salud y, sus efectos positivos suelen verse a corto plazo.
Entre los múltiples beneficios, se encuentran:
Mejora la memoria.
Optimiza el procesamiento de la información.
Agudeza mental.
Maximiza la concentración.
Mejora el humor.
Desarrolla creatividad.
Reduce el estrés.
Ayuda a la resolución de problemas.
Previene enfermedades.



