
Es la criatura más letal (y molesta) del mundo, pero no ataca por igual a todas las personas.

Las hembras son las que pican, pues necesitan sangre para que sus óvulos crezcan y maduren.
Si bien los mosquitos hembra pican a todo el mundo, sí que es cierto que hay algunas pequeñas preferencias. Más allá de mitos y leyendas, básicamente todo estriba en el tipo de sustancias químicas que exuda nuestra piel.
Así, los mosquitos se sienten más atraídos por aquellos con niveles más altos de ácido láctico en la piel. Esto es porque el ácido láctico les ayuda a identificar a las personas con sangre tipo O, la cual les proporciona una mejor nutrición comparada con los tipos A o B. Por lo tanto, aquellos con sangre tipo O suelen ser blanco de los mosquitos el doble de veces que los individuos con otros tipos de sangre.
Otros factores son el olor corporal. Cuando dejamos de lado nuestra higiene personal, los niveles bacterianos de nuestra piel se disparan. Esto nos hace menos atractivos para los mosquitos. Además, estos insectos se sienten atraídos por los desodorantes, perfumes, jabones y otras fragancias.
No obstante, evitar la ducha no es una solución infalible para repeler a estos insectos. Si nuestros pies desprenden un olor desagradable, esto es como un imán para los mosquitos, pues en los pies sucios se desarrolla una bacteria similar a la que madura ciertos quesos y produce su corteza. Además, si sudamos, liberamos sustancias como el ácido láctico, que como mencionamos anteriormente, atrae a los mosquitos.
Finalmente, otro factor que nos hace irresistibles a los mosquitos es la cantidad de dióxido de carbono (CO2) que emitimos. Las hembras de mosquito pueden detectarlo a más de 60 metros de distancia
¿Y cómo incrementamos la emisión de este gas? Principalmente cuando realizamos esfuerzos físicos, al jadear, hablar demasiado, gritar y, sobre todo, al hacer ejercicio. Esto último atrae a los mosquitos no solo porque emitimos más CO2 debido a la frecuencia de la respiración y al volumen de aire espirado, sino también porque la temperatura de nuestro cuerpo se eleva, proporcionando un indicador térmico claro. Por estos motivos, las mujeres embarazadas sufren el doble de picaduras que una persona promedio: en promedio, respiran un 20% más de CO2 y su temperatura corporal es ligeramente más alta.



