
El pan relleno de jamón y queso es súper fácil y sabroso y lleva pocos ingredientes, perfecto para disfrutar en familia.

El pan relleno de jamón y queso es un clásico que nunca falla. Ya sea para un pícnic, una merienda o como aperitivo en reuniones, su combinación de sabores conquista todos los paladares. A continuación, la receta para preparar esta delicia de manera sencilla y rápida para que sorprendas a tus seres queridos con un toque casero y delicioso.
Ingredientes:
500 gr de harina de trigo todo uso
10 gr de levadura seca o 30 gr de levadura fresca
300 ml de agua tibia
10 gr de sal
30 ml de aceite de oliva
150 gr de jamón cocido en rebanadas
150 gr de queso mozzarella o el de tu preferencia, en rebanadas
1 huevo para pincelar
Semillas de sésamo o chía (opcional)
Preparación:
Disolver la levadura en el agua tibia y dejar reposar durante 10 minutos.
En un bol grande, mezclar la harina con la sal.
Agregar el aceite y la mezcla de levadura al bol. Mezclar hasta formar una masa.
Amasar sobre una superficie enharinada hasta obtener una textura suave y elástica, aproximadamente durante 10 minutos.
Dejar reposar la masa en un lugar cálido hasta que doble su tamaño, lo cual tomará alrededor de 1 hora.
Precalentar el horno a 180 °C.
Extender la masa con un rodillo formando un rectángulo.
Distribuye uniformemente las rebanadas de jamón y queso sobre la masa, dejando un pequeño borde sin rellenar para sellar el pan.
Enrollar la masa cuidadosamente, sellando los bordes.
Colocar el rollo de pan sobre una bandeja de horno cubierta con papel pergamino.
Batir el huevo y pincelar la superficie del pan para darle un acabado brillante.
Si lo deseas, espolvorear semillas de sésamo o chía sobre el pan para un toque extra de sabor y textura.
Hornear durante 25-30 minutos o hasta que el pan esté dorado y el queso se haya derretido.
Dejar enfriar ligeramente antes de cortar y servir.
Consejos para hacer el pan relleno de jamón y queso perfecto:
Asegúrate de que la levadura esté activa para que la masa pueda levar correctamente.
Dedicá tiempo al amasado para desarrollar el gluten, esto dará como resultado un pan más esponjoso.
Mantené la temperatura constante y no abrás el horno mientras se cocina el pan, para evitar que se baje.



