
La democracia avanza con paso firme en la provincia a través de las primarias (PASO) y la implementación de la Boleta Única. Estas Primarias no son simplemente una encuesta o un anticipo de los resultados de las elecciones generales, sino una votación independiente. El objetivo principal de las PASO es democratizar las estructuras partidarias y revalorizar las decisiones de la mayoría, mientras que la Boleta Única eliminó ya uno de los argumentos en contra de las Primarias: el costo de las boletas.

Analicemos entonces, en el departamento más austral de Mendoza, Malargüe, algunos resultados. A pesar de contar con 25.314 malargüinos habilitados para votar, solo 16.613 personas ejercieron su derecho al voto. ¿Qué impidió a esas 8.700 personas acudir a las urnas? ¿El frío, la implementación de la boleta única o la falta de interés? Además, hubo 725 votos mal emitidos, lo cual indica que muchas personas no sabían cómo votar correctamente, en comparación con elecciones anteriores donde la cifra era considerablemente menor en ambos sentidos.
Es oportuno, en el ámbito político, ver que sucedió en el Sur de Mendoza. El kirchnerismo, representado por Celso Jaque, fue el ganador de su interna. Curioso porque este sector -que responde al Gobierno Nacional de Alberto Fernández y Cristina Kirchner de forma directa- adoptó medidas contrarias a importantes proyectos para el departamento como Portezuelo del Viento, el avance de la Ruta 40 (que conecta Neuquén con Malargüe), la entrega de tierras a «presuntos mapuches» en detrimento de los puesteros locales y la oposición a la inversión en un Centro de Ski Internacional en El Azufre. Además, el kirchnerismo se unió a La Pampa para oponerse a Portezuelo, a Cerro Amarillo a Potasio Rio Colorado y a la construcción de un Polo de Desarrollo Logístico en Pata Mora. A pesar de estos antecedentes, el candidato del frente kirchnerista fue ganador por encima de su oponente recurrente, José Barro. Eso sucedió mientras el Peronismo en la provincia de Mendoza tuvo su peor desempeño en la historia de la provincia, ocupando un humillante tercer lugar con el 16,68% de los votos.
Por otro lado, Juan Manuel Ojeda ganó su interna, pero no como seguramente esperaba. Es posible argumentar que el rechazo a la minería y la falta de respuesta a algunas demandas por parte del Gobierno Provincial y de Alfredo Cornejo, como la garantía de fondos para obras en Malargüe (en caso de que Portezuelo del Viento no se concrete), influyeron en los resultados. Por otro lado, el intendente Ojeda, del Frente Cambia Mendoza, deberá evaluar que sucedió porque a pesar de tener la mayor inversión en infraestructura básica de todos los tiempos, con mejoras en cloacas, agua potable y gas, y ofreciendo beneficios significativos a los puesteros a través del Plan de Desarrollo Rural, no tuvo el respaldo contundente esperado. Hay que tener presente que el intendente tuvo que lidiar con una pandemia mundial y la peor crisis financiera en la historia de Malargüe debido a la caída en el precio del petróleo.
La Unión Mendocina traía el diálogo y la nueva política, pero tan vez en 45 días no pudieron convencer a los malargüinos que esto era así. Buena parte de los integrantes de la Cámara de Comercio dejaron su elogiado espacio institucional en el departamento; para crear su propio espacio político y arrastrados por Gustavo Miras; se quedaron sin el pan y sin la torta. Los malargüinos no perdonan estas ambigüedades.
Y la izquierda ni siquiera pudo alcanzar el 3 por ciento requerido para “pasar a la final”; los discursos de fanatismo ambientalista, proaborto y anti religiosos no corren con suerte en este departamento.
¿Quiénes jugarán la final? se gestó -casi sin querer- una elección de gran importancia que culminará en septiembre. Por un lado, encontramos al kirchnerismo representado por Celso Jaque y a la joven peronista Silvina Camiolo, ambos postulantes para el cargo de Intendente en este espacio político. Sin embargo, ¿qué obstáculos podrían enfrentar? El resultado de las PASO a nivel nacional podría jugar en su contra. Si Juntos por el Cambio o los Libertarios ganan las elecciones o incluso relegan al peronismo al tercer lugar, será difícil para Jaque o Camiolo explicar cómo lograrán impulsar proyectos como Pata Mora, Vaca Muerta Malargüe, Parque Industrial, Potasio Río Colorado, el Parque Solar de Cambia Mendoza, y mucho menos mencionar la Ruta 40, Portezuelo del Viento, el gasoducto, entre otros. Además, el kirchnerismo enfrenta el agravante de que en Mendoza y nuestra Región Sur (San Rafael y General Alvear), Celso Jaque es considerado uno de los peores gobernadores en la historia de la provincia. Su mensaje de campaña se basa en su experiencia, y no se puede negar que es un hombre que ha dependido del Estado durante toda su vida. Enumeremos sus cargos: fue secretario Privado del Ministro de Hacienda de Mendoza en 1987; entre 1989 y 1991 fue Director General de Administración del Ministerio de Hacienda de Mendoza; ocupó el cargo de Diputado Provincial entre 1991 y 1995; fue Intendente de Malargüe entre 1995 y 2003; Senador por Mendoza entre 2003 y 2007; Gobernador entre 2007 y 2011; Embajador argentino en Colombia de 2011 a 2015; y finalmente, director de YPF desde 2020 hasta la actualidad. Por su parte, Silvina Camiolo compitió por fuera de la estructura de Elegí en las elecciones primarias y, aunque no fue la elegida, mostró autonomía respecto al «peronismo naftalina». Sin embargo, le faltaron propuestas concretas, empatía y emprender con propuestas: la base de su campaña fue la aversión y la furia hacia el actual Intendente y a la estructura de su propio partido.
Por otro lado, de la UCR de Malargüe surgieron los otros dos candidatos: el aliado a Alfredo Cornejo y Hebe Casado, Juan Manuel Ojeda y Jorge Tieppo, quien decidió -como Camiolo- ir por fuera acompañando a Omar de Marchi en su aventura gubernamental. Aquí también se presenta la paradoja entre la vieja y la nueva política. «El Tano» Tieppo fue candidato a intendente en el siglo pasado en varias ocasiones y siempre resultó derrotado. Además, fue Senador Provincial entre 2003 y 2007, presidente del Fondo de la Transformación y Crecimiento, Secretario de Hacienda del Intendente Jorge Vergara y secretario del Senado de la Nación. Su campaña solo se centró en Messi y el Mundial de fútbol, como se puede apreciar, sin ofrecer todo nuevo de un partido recién nacido.
Por otro lado, el actual intendente, Juan Manuel Ojeda abrazado a la consigna de «Un Cambio Real» y convencido de que “Lo bueno debe continuar”, cometió el pecado de la juventud al sumar a su estructura personas provenientes de la vieja política, como los Palma, Gabriel Ferrero o Mario Jofré, lo cual le ha jugado en contra en la primera parte de su gestión. El Intendente se propuso realizar cambios profundos a sabiendas que esto implica tocar intereses de todo tipo y quienes representas a los mismos -naturalmente- han reaccionado en su contra. No solo la fallida aventura de los integrantes de la Cámara de Comercio, sino también como muestra de esta situación es el dividido Concejo Deliberante, que quedó conformado por seis fracciones políticas que solo comparten sesiones, fotos posadas y un objetivo: destruir a Ojeda, a excepción de la «mosca en la sopa». Con diez integrantes y seis bloques, no han aprobado ni una sola ordenanza del Ejecutivo Municipal en beneficio de los vecinos, ni siquiera el presupuesto, una herramienta básica para la gestión. Esto revela una desconexión preocupante entre los Concejales y los intereses de los malargüinos, así como una falta de compromiso con el bienestar colectivo, la igualdad y la compasión en las acciones y decisiones políticas. Parafraseando a Mandela, «Aquel que coloca su ego por encima de los demás, termina perdiendo la verdadera esencia de la humanidad».
Ojeda ha cometido otro error de ingenuidad pura al creer que aquellos afectados por los intereses tocados estarían dispuestos a respaldarlo en temas tan importantes como la minería, Portezuelo, Pata Mora, servicios sanitarios fundamentales, Potasio Río Colorado y el Plan de Desarrollo Rural. Esto es imposible porque aquellos que defienden con pasión sus intereses nunca pondrán el bien común por encima de todo, tal como afirmó Albert Einstein: «El egoísmo es la raíz de todos los males y el obstáculo para el bien común».
Malargüe tendrá en septiembre una Boleta Única con 4 finalistas. Todo parece indicar que habrá un enfrentamiento crucial a nivel electoral: ¿cambio real o vieja política? Ojalá los jóvenes candidatos a Concejales que integran cada una de las listas finalistas, tomen la posta en sus manos y muestren a los votantes porqué su candidato es la mejor opción para liderar el pueblo, resaltando sus cualidades y propuestas, que mantengan un enfoque constructivo y enfocado en el futuro. Solo así podrán generar confianza y captar el apoyo de los malargüinos.



