
Procesión, misa y encuentro entre generaciones en una jornada que la comunidad hace propia cada año.


Las calles de la localidad se llenaron de vecinos, familias y fieles que salieron a acompañar la procesión en honor a la Virgen de la Luz. Después, la Santa Misa cerró la jornada en un clima de devoción tranquila, de esas que no necesitan grandes palabras para decir lo que significan.
No fue solo una celebración religiosa: fue también un reencuentro entre vecinos, un momento donde la comunidad se miró y reconoció en sus propias tradiciones. Ese tejido invisible que une a un pueblo y que solo se hace visible cuando todos caminan juntos.









