
Expertos del Servicio Meteorológico Nacional advirtieron que habrá que prepararse para una primavera y un verano «más cálidos que lo normal». Algunas regiones del país sufrirán más que otras.

El cambio climático producto del calentamiento global y sus multicausas no da tregua. La ola de calor en Europa es un ejemplo de lo que le puede tocar en pocos meses a la Argentina, de acuerdo a lo que ya se animaron a advertir expertos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
“Estos extremos serán cada vez más extremos” señalaron desde el organismo, hablando de inviernos más fríos y veranos más cálidos con el paso de los años. Para citar un ejemplo: desde 1995 a 2015 se produjeron 20 olas de calor. Es decir 20 olas en 20 años. Pero desde 2015 a 2022 también hubo otras 20 olas de calor. Es decir 20 olas en solo 7 años. Números que asustan.
Claro está, la Argentina es muy diversa por la amplitud de su territorio y por contar amplias regiones en cuanto a tipos de clima y cuestiones geográficas. Así como el verano pasado se registraron temperaturas récord en Capital Federal y alrededores, también el termómetro subirá en provincias donde «ya están acostumbradas al calor», según algunos creen.
Mendoza es una suerte de «mini Argentina» en cuanto a su diversidad climática: alta montaña, piedemonte y hasta llanuras en el este. Áreas desérticas y oasis importantes. Una mezcla que genera temperaturas variadas dependiendo del territorio. En cualquiera de los casos, el aumento del calor es perjudicial desde muchos aspectos.




