
El pueblo argentino explotó las calles en la caravana de la Selección, con un trayecto colapsado y lleno de cambios. Los jugadores no pueden parar de sonreir. Histórico e inolvidable.

La imagen de Messi levantando la Copa en Qatar es imborrable. Igual que la atajada del Dibu sobre el final. E igual que tantas otras del Mundial. Pero habrá un apéndice que se recordará por el resto de los tiempos: los festejos del martes 12 de diciembre de 2022. Una locura increíble. Una jornada histórica e incomparable.
Probablemente se trate de la manifestación popular más grande de todos los tiempos en nuestro país. Justo en un 20 de diciembre, un día tan trágico en el 2021. Esta vez es por una alegría que no se compara con nada. Los jugadores de la Selección no paran de reir. De cantar. De gritar con la gente.
El micro avanzó a paso de hombre. La autopista 25 de mayo colapsó. Las calles, ni hablar. Y eso que el festejo sólo se puede hacer en Buenos Aires, por una cuestión de tiempos. Porque, créanlo, estos futbolistas hubiesen querido pasear por cada rincón del país. Pero nuestro territorio es inmenso. Como lo son ellos. Como lo es este logro. Que el mundo tome nota de nuestra pasión, de lo que significamos como Nación. Aunque nuestros dirigentes y nosotros mismos fallemos en muchas otras cuestiones.




