Pisándole los talones a la gloria

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Sólo para gigantes: Argentina está en una nueva final del mundo. Goleada ante Croacia, con Messi poseído por la divinidad y Julián Álvarez consagrado a los 22 años. Locura total.

¿De dónde más se pueden sacar adjetivos para esta selección? Y no es adulación. Es emoción plena. Es ilusión astronómica. Es ambición por ganar la tercera. Es ganas desmedidas de disfrutar del mejor del mundo y sus 25 compañeros de fierro. Argentina está en la final del mundo. Sí. Decíselo a tu yo del 22 de noviembre, después de la derrota con Arabia Saudita. Llegamos.
Arrancaron bien los croatas. Pero la Selección los pulverizó. Messi de penal (qué importa si todos los goles los mete así: lo que da en cancha es más grande que cualquier marca) y Julián Álvarez con una corrida magistral para el 2-0 del primer tiempo. Una bailanta cósmica del 10 argentino ante Gvardiol, de los mejores defensores del Mundial, para la definición de goleador del Araña.
«El domingo cueste lo que cueste», cantaron los jugadores. Sea cual sea el rival. No había que ganarle a todos: sólo a los que tocaran. Y tocará uno el 18 de diciembre, que puede ser memorable y transformarse en una de las máximas epopeyas del deporte argentino. Raro decirlo: pisándole los talones a la gloria, pero felices de todo lo que ya hicieron.

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