Al fin: hora de construir desde la alegría

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Los cambios y la búsqueda de mejorar suelen darse más en contextos adversos. Siendo campeones del mundo, es el momento justo para mirar las bases del fútbol argentino y ver cómo potenciarlo.

El pueblo argentino sigue manija y, si bien con el paso de los días puede ir aminorando un poco la euforia; la alegría será eterna. Ser campeones del mundo después de 36 años, ganar la tan ansiada tercera copa, que Messi pueda por fin obtener lo único que le faltaba en su vida y una larga lista de cosas más forman todos los condimentos de una epopeya que marcó y marcará a la Argentina. Qué mejor momento que éste para tirar sobre la mesa varios debates, sin esperar a que vengan las malas para hacerlo.
El plantel de 26 guerreros eternos de la Selección (a excepción de Armani) juegan en Europa y está claro que eso influye, por el roce que tienen. Pero no hay que olvidarse que la formación de la gran mayoría (incluso la del mismo Messi) estuvo en suelo argentino. Las bases principales se forjaron acá. Algo bien se debe haber hecho. Pero seguramente hay enormes carencias que a futuro sería ideal erradicarlas.
Para que todo el mundo lo capte, se puede empezar a enumerar al revés: desde los más grandes, por ejemplo el torneo de la Liga Profesional. ¿Hay que volver a 20 equipos? ¿De qué manera se puede hacer más atractivo? ¿Cómo lograr que el andar de los clubes sea menos deficitario en lo económico?. En el ascenso: ¿La Primera Nacional debería ser de 20 equipos también? ¿Vale la pena el formato actual?. En las divisionales metropolitanas: ¿Se pueden hacer torneos más atractivos? ¿Se puede lograr que esas instituciones trabajen mejor en la formación?
Uno de los principales ítems a tratar es la federalización real del fútbol: donde realmente surgen los jugadores de potrero que tanto nos distingue a nivel mundial. ¿Cómo hacer para que el Federal A realmente sea la tercera categoría del fútbol argentino? ¿Hay que volver al Federal B? ¿Cómo lograr que el actual Regional recupere su condición y no sea un certamen plagado de invitaciones? ¿De qué forma se puede potenciar a las Ligas, con acciones reales y no sólo discursivas?.
Y ni hablar de la parte formativa, porque allí se podría hacer una lista enorme: campeonatos nacionales mejores armados, garantizar la buena competencia a todos en cuanto a las necesidades económicas, hacer un buen proyecto formativo femenino, lograr que las selecciones juveniles tengan un proyecto similar al que Scaloni realizó con la máxima; y un largo etc. Que también se traslada a cuestiones gubernamentales, como el hecho de que todos los niños tengan el mismo punto de partida, con necesidades básicas satisfechas.
Es cierto, es momento de festejar. Nada más debería importar ahora. Pero justamente, el secreto de llegar a ser los mejores es el trabajo constante. La innovación. La visión de futuro. Y el hecho de trabajar mientras otros duermen o, en este caso, mientras se sigue festejando. Hay mucho por mejorar en nuestro fútbol, que hoy es el mejor de todos, pero revalidarlo en el paso del tiempo no será sencillo. A menos que nos conformemos con otros 36 años y otra serie de planetas alineados.

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