Jardinería terapéutica

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Las actividades de jardinería ayudan a mejorar el estado emocional, psicológico y físico de las personas.

Inicialmente la jardinería surgió a raíz de que la gente de clases sociales bajas y sin recursos para pagar sanidad ni la factura de los hospitales, acabara acudiendo a jardines para sentirse mejor y se observó que estos pacientes se recuperaban mucho más rápido que los que no tenían contacto con jardines.

Trabajaban en jardines para mejorar el funcionamiento de sus articulaciones, incrementar la función cerebral, y aprender nuevas habilidades.

Es una de las recomendaciones de médicos las actividades al aire libre y el cultivo y cuidado de plantas previene la demencia y ayuda a reducir los efectos del estrés y la depresión e incluso a controlar el peso y la presión arterial alta.

Algunos beneficios específicos de la jardinería terapéutica incluyen:

Físico – Incrementar el alcance de movimiento, mejorar las habilidades motoras, tonificar músculos poco usados, mejorar la coordinación, el equilibrio y la fuerza muscular.

Mental – Aumenta la independencia, auto-estima, habilidades de observación, promueve la creatividad y reduce el estrés, el enfado y da una vía de escape a las emociones.

Social – Da oportunidad para interactuar con otros, cooperación y habilidades de trabajo en equipo. 

Lo importante es que la jardinería para mayores sea una fuente de satisfacciones, y no de frustraciones.

La jardinería genera efectos muy sanadores en el estado de ánimo para personas mayores y supone una intervención terapéutica y psicosocial que promueve el envejecimiento activo y saludable.

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