
Hay tanta variedad de harinas que, en muchas ocasiones, no sabemos si consumimos la que más nos beneficia.

Las llamadas harinas saludables suponen un aporte de nutrientes adecuado para el organismo, además de una buena fuente de fibra. Hacer uso de harinas variadas es una forma de aumentar la variedad y complementar el aporte nutritivo.
A diferencia de las harinas refinadas, promueven la sensación de saciedad y evitan que sintamos la necesidad de comer de más.
Por esto pueden ser más aconsejados para usar en el día a día, si bien es necesario incorporarlas en preparaciones adecuadas.
Cada harina tiene una composición diferente
- De trigo: es el cereal con más gluten y es la harina más común. Su variante integral aporta fibra, vitaminas y minerales.
- De arroz: no tiene gluten, pero junto con la de trigo son las más altas en hidratos de carbono, menos proteínas y menos fibras.
- De maíz: no tiene gluten. Además, tiene menos hidratos de carbono que la de trigo y más fibra.
- De centeno: tiene poco gluten y buena cantidad de fibra.
- De avena: es un cereal y no tiene en su origen gluten. Fuente de carbohidratos y fibra.
- De mandioca: no tiene gluten, es fuente de carbohidratos y es muy rica en micronutrientes y en fibra.
- De garbanzos u otras legumbres: tienen menos contenido de hidrato de carbono y más de proteína en comparación de la de los cereales
- De frutos secos o de semillas: aporta grasas esenciales, un poco de proteína, fibra, vitamina y minerales y muy poco de carbohidratos.
- De coco: una de las harinas saludables y más populares para la elaboración de recetas nutricionales.
Hay una veintena de opciones de cereales y frutos para elaborar harinas, aunque todas comparten su textura, la composición nutricional es muy diferente.



