
Una investigación ha dado con la edad en la que alcanzamos mayor felicidad en la vida y existe una única razón.

Al parecer lo que nos hace más felices no es el dinero ni la salud ni el éxito. Sin embargo un estudio nos cuenta que lo que más felices nos hacen son las relaciones personales que establecemos con la gente de nuestro entorno: «cuanto mejores y más fuertes sean, más tiempo y felices viviremos»,
Los momentos más felices de nuestra vida pueden llegar una vez cumplidos los 60 años. Se entiende esto, como una consecuencia del aprendizaje de la vida. Es sobre esta edad cuando comenzamos a tomar conciencia de laslimitaciones de la vida y de la realidad de la mortalidad, dos aspectos que influyen y elevan la felicidad.
A esta edad las personas tienden a deshacerse de las obligaciones y de las relaciones insatisfactorias. El cerebro, que prioriza la positividad y el aprendizaje, contribuye a este aumento de la felicidad. Se considera que siempre es un buen momento para empezar a cultivar relaciones de calidad.
En cada etapa de la vida que vamos evolucionando, vamos adquiriendo distintos valores generales para afrontar la vida. Por esto es que se marca que a partir de los 60 años somos más felices.
En la adolescencia es la etapa en la que se evoluciona haciendo equilibrios. Los modelos en el que se basa un adolescente para imaginar su vida está influenciado por sus compañeros, maestros, entrenadores, padres, etc.»
Entre los 20 y los 40 años es la etapa en la que creas tu propia red de seguridad a través de los amigos, el trabajo, la propia pareja y la familia.
Luego, a partir de los 41 a los 65 años. Es la etapa en la comienzas a ir más allá del yo. Puede que tengamos un trabajo y una pareja estable, pero nos desbordan las responsabilidades y las preocupaciones: los hijos, los propios padres…
En la etapa de los 66 años en adelante, en la que uno sólo se preocupa
Aun así, si quieres ser más feliz, aunque no hayas llegado a los 60 años, podría servirte estos consejos para comenzar a practicarlos desde ahora.
A veces cuesta entender y conectar con las personas que nos rodean cuando en lo único que estamos pensando es en lo que tenemos delante de nuestros ojos. Dar un paso atrás para tener una imagen más amplia, ponernos a nosotros y a las personas que nos importan en el contexto de una vida larga, es una forma magnífica de inyectar empatia y comprensión en nuestras relaciones. Podemos evitar algunas de las frustraciones que sentimos a causa de los demás y podemos profundizar en la conexión al recordar que nuestras ideas sobre la vida dependen del punto en el que nos encontremos del ciclo vital».



