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Se conocen algunas de las estrategias de los piqueteros ante el protocolo de Patricia Bullrich.

En los últimos días es muy sonado que se está preparando un piquete nacional para mostrar disconformidad por el nuevo gobierno el cual ya informo las medidas para que este 20 de diciembre sea una protesta en paz la cual no afecte a los demás a la hora de circular.

Han sido días tensos donde ambas partes se han mostrado firmes sin ganas de ceder. Eduardo Belliboni, líder del Polo Obrero, ratificó la marcha luego de que Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano, dijera que los que cortes calles no cobrarán el plan social. “Más que nunca”, sentenció el piquetero.

Sin embargo, la Unidad Piquetera, para minimizar posibles focos de incidentes, resolvió ingresar a CABA por subterráneo y tren y en las principales estaciones, como Constitución, Pompeya, Once, y las tres líneas de Retiro del ferrocarril Mitre, San Martín y Belgrano instalar “un equipo multidisciplinario de organismos, dirigentes de Derechos Humanos y políticos; abogados laboralistas, la Gremial de Abogados y otras organizaciones de abogados”, según Belliboni, para “garantizar que Patricia Bullrich no pueda actuar sobre los ciudadanos comunes en las estaciones de trenes para defender el derecho de poder ingresar a la Capital”.

Este despliegue fue diseñado porque la ministra de Seguridad advirtió: “Habrá vigilancia preventiva para evitar que los grupos logren reunirse. En estaciones de trenes, aquellas personas que vayan con materiales serán incautadas: palos, caras tapadas o formas para no ser reconocidos”

La funcionaria aclaró que las protestas en las veredas, sin cortes de calles, avenidas, rutas y accesos -parciales o totales- serán disueltas con la intervención de las cuatro fuerzas federales, PSA; Policía Federal, Gendarmería y Prefectura. Para eso, “emplearán la mínima fuerza necesaria y suficiente y será graduada en proporción a la resistencia”. También aclaró que “se actuará hasta dejar totalmente liberado el espacio de circulación”.

Belliboni anticipó que eso no ocurrirá. En tono casi de burla, anticipó que es imposible que 50 mil personas caminen por la vereda, como pretende la ex ministra de Fernando de la Rúa y Mauricio Macri.

Las columnas intentarán llegar a la ciudad desde el mediodía. Se concentrarán en los alrededores del Congreso de la Nación y de allí, a partir de las 16, bajarán por Avenida Rivadavia y Avenida de Mayo; otras dos lo harán por Diagonal Norte y Diagonal Sur para desembocar en Plaza de Mayo. Se generará un caos de tránsito vehicular en pleno horario pico de regreso a casa.

Una de las estrategias que se maneja en Gelly y Obes 2289, sede del Ministerio de Seguridad, es evitar que los piqueteros lleguen al centro porteño. Habrá operativos de las fuerzas federales en los puentes Pueyrredón, Alsina y en estaciones de trenes.

Las organizaciones de izquierda afirman que, con el fin de evitar los incidentes que suelen ocurrir en ese punto, no cortarán el Puente Pueyrredón, el principal acceso a CABA desde la zona sur del conurbano. “Si quieren poner la ‘supervalla’ ahí que lo hagan, pero nosotros no vamos a ir por ese lugar”, le aseguraron a este medio integrantes de la organización de la protesta y aclararon: “Vamos a ir en tren y en subte”. Para coordinar esa respuesta, Bullrich se reunió con el jefe de Gabinete porteño, Néstor Grindetti, su par de CABA, Waldo Wolff, y con el jefe civil de la Policía de la Ciudad, Diego Kravetz, entre otros funcionarios nacionales como Federico Angelini, el subsecretario de Intervención Federal, área que depende de la Secretaría de Seguridad.

En la conferencia de prensa en la que Bullrich anunció su plan, al cerrar su exposición, dijo que el nuevo “Protocolo para el mantenimiento del orden público” deroga el “protocolo garantista de Nilda Garré”. Este último, de mayo de 2011, dice en sus primeros párrafos que fue elaborado para “incorporar los estándares de derechos humanos como guía y, a la vez, como límite infranqueable para las intervenciones del Estado” (por la actuación de las fuerzas de seguridad). La premisa, señala, es garantizar “la libertad de expresión y el ejercicio del derecho a peticionar ante las autoridades”; “no reprimir la protesta social”, sino activar canales de diálogo frente al derecho “a circular”.

La ministra también hizo hincapié en el uso de micros escolares para aquellos que se trasladen hacia las marchas. “Haremos bajar a los manifestantes, está prohibido que un micro escolar lleve mayores”, afirmó. Y agregó que “el que vaya con un ómnibus y lleve mayores, se lo detendrá y se les hará bajar, así como también al que estacione ilegalmente, al que se tape la cara o vaya con palos”.

“Ahora basta con todo eso, no pueden manifestarse en donde quieran”, completó.

En caso de detenciones, Seguridad pedirá la intervención de la Justicia. “Los datos de los autores, partícipes, cómplices o instigadores serán remitidos a las autoridades competentes. Se dará aviso al juez competente en caso de daño ambiental, algo que sucede es la quema de cubiertas que genera una situación dañina para el ambiente y para la gente”, explicó Bullrich.

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