
«Giros»

Último año del secundario. Sábado en Carlos Paz con el curso. Próximos al gran giro de sus vidas; él estudiaría ingeniería y ella teatro.
Él tenía miedo de que en esa carrera ella besara muchos sapos (en la vida real tenía un historial de príncipes que se convertían en batracios) Quería evitar el dolor de su corazón y deseaba construir los mejores puentes para que ella llegara donde se lo propusiera.
Ella encontraba cualquier excusa para hacer un culebrón. Sin embargo, con él todo era calma y eso la asustaba. Por eso su negativa a estar juntos, temía perderlo.
Él, siempre respetuoso, la ayudó a cruzar el río a través de las piedras sin lugar a segundas intenciones. Ella miró sus ojos profundos y tuvo la certeza de querer entrar en ese océano que parecía insondable.
Cuando volvieron a casa, ella tomó la iniciativa y en la despedida, ensayó un saltito que la desestabilizó y terminó estampando su boca en la de él. Un zoom (a lo Soda Stereo) los llevó a girar por completo sobre sus ejes.
Pasaron dos décadas.
Ella, recostada en el patio de su casa, recuerda ese momento. Abre sus ojos y lo encuentra a su lado, emparejando la tierra con la calma que lo caracteriza. Ella estudió teatro y superó el drama, él no construyó puentes pero creó los mejores jardines. Juntos armaron una vida a la medida de sus sueños y de las posibilidades que tuvieron. Siguieron siendo amigos pero también mucho más, se acompañaron en situaciones difíciles y crecieron a la par. Hoy no tienen 17 años pero siguen reconociéndose en la mirada del otro cada vez que se sienten perdidos.
Él la ve iluminada por el sol del atardecer y recuerda ese sábado adolescente. El espejo retrovisor les muestra que el camino valió cada paso y cada abrazo. Se devuelven el beso. Todo vuelve a girar.
Instagram: https://www.instagram.com/catarsiscolectivacolorida/
Facebook: https://www.facebook.com/catarsiscolectivacolorida



