
El RRPP Agustín Laiseca fue protagonista de una destacada velada en el restaurante Mar y Monte, donde compartió una cena junto al equipo de Visión Publicitaria y Mendoza Rent a Car.

La experiencia dejó en evidencia una propuesta que combina identidad, producto y elaboración artesanal.
El lugar se destaca por su belleza y estilo cuidado: los colores azul marino y blanco predominan en la decoración, mientras que cada detalle —desde la vajilla hasta la iluminación— está cuidadosamente guionado para ofrecer una experiencia visual y sensorial de excelencia.
La noche comenzó con una copa de espumante extra brut como bienvenida, seguida por una brusqueta con hummus de garbanzos, tomates confitados, merkén y semillas tostadas, una entrada que destacó por su equilibrio de sabores y texturas.
Entre los primeros platos, se lucieron las empanadas de camarones y queso al estilo chileno, elaboradas con masa casera, reafirmando el concepto de cocina “hecha a mano” que define al restaurante. A esto se sumaron langostinos al ajillo y una tabla de degustación de mariscos en distintas temperaturas —fríos, tibios y calientes— que puso en valor la frescura del producto.




La cena fue acompañada por aguas con gas y un Torrontés dulce de Las Perdices, cuyas notas aromáticas aportaron frescura y un perfil frutal ideal para este tipo de cocina.
Más allá del menú degustación, la carta de Mar y Monte propone un interesante cruce entre influencias chilenas y argentinas. Platos como el pastel de choclo y el chupe de mariscos remiten a la tradición trasandina, mientras que opciones como los sorrentinos de cordero, la trucha grillada y el risotto de hongos incorporan productos y técnicas vinculadas al “monte” argentino, consolidando una identidad gastronómica propia.
El plato central de la noche tuvo como protagonista a la merluza negra austral, considerada la “reina de la pesca argentina”, presentada grillada y acompañada por una delicada crema de alcaparras. El plato se completó con patas de sepia en clave cítrica, aportando frescura y contraste, en una combinación que resalta tanto la calidad del producto como la técnica de cocina.
El cierre dulce llegó con un cheesecake de limón con coulis de frambuesa, seguido por licores caseros y grappa. Como detalle distintivo, el chef —proveniente de Uvas Blancas— aporta su impronta también en los bajativos, incluso con preparaciones a base de uvas blancas, reforzando una experiencia integral donde cada elemento, desde la masa de las empanadas hasta los digestivos, es de elaboración propia.
El servicio fue otro de los puntos altos de la velada. Jean Carlos y Federico atendieron al grupo con profesionalismo y calidez, acompañando cada plato y detalle de la experiencia.
Para quienes buscan coctelería, Mar y Monte ofrece una barra completa y variada, con clásicos como gin tónica, Aperol Spritz, Campari, vermut y Negroni, convirtiéndose en un espacio ideal también para disfrutar de bebidas preparadas con creatividad y técnica.
Con una cocina que prioriza lo artesanal, un servicio impecable, coctelería de calidad y una marcada identidad gastronómica, Mar y Monte se consolida como una propuesta que trasciende lo culinario, posicionándose como una experiencia completa, estética y sensorialmente cautivadora en Mendoza.



