
El Jefe de Distribución del río Mendoza, Carlos Sánchez, afirmó que los aportes del deshielo están llegando a su fin y que este año ha sido “atípico” por la cantidad de agua en los ríos.

El río Mendoza ha registrado caudales muy superiores a los pronosticados, debido a las altas temperaturas y las abundantes nevadas en la cordillera. Esto ha generado un impacto positivo en el riego, el abastecimiento poblacional y el turismo, pero también ha requerido la evacuación del excedente por el dique Cipolletti.
El río Mendoza se alimenta de dos subcuencas: la de Horcones y la de Tupungato. Según Sánchez, la primera ya no tiene casi nada de deshielo y la segunda solo tiene algo de aporte glaciar y periglaciar. Las estaciones nivométricas indican que el deshielo está llegando a su fin, después de una temporada excepcional.
Sánchez explicó que el río Mendoza ha tenido caudales importantes por una ola de calor extraordinaria, como la definió el Dr. Federico Norte. Algunos días, el río ha aportado cerca de 160 metros cúbicos por segundo, cuando lo pronosticado era alrededor de 100 metros cúbicos para enero y 75 metros cúbicos para febrero. El Departamento General de Irrigación ha tomado una parte de ese caudal para riego y abastecimiento poblacional, y ha evacuado lo que sobraba por el dique Cipolletti.
El calor ha hecho que los caudales llegaran hasta unos 150 kilómetros al Norte de Mendoza, cerca de los límites con San Juan, y hasta 60 kilómetros del río Desaguadero, que separa Mendoza de San Luis. Sin embargo, las temperaturas más bajas de esta semana han reducido un poco los caudales, aunque el río Mendoza sigue por encima de los 100 metros cúbicos y el embalse Potrerillos sigue lleno.
Sánchez aclaró que este año ha sido atípico, ya que se venía de un periodo de 15 años de escasez hídrica, solo interrumpido por el período 2015-2016, que fue bueno, pero no tan abundante como este 2024. El año pasado, apenas se alcanzaron 800 hectómetros cúbicos de derrame del río Mendoza. Sánchez también señaló que los cambios en el clima que se producen en Mendoza son una variable de lo que ocurre a nivel mundial con el cambio climático.
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