editorial · ecos.ar //// EL GAS ES DE LA GENTE: como medio federal, publicamos ambas versiones y le pedimos a los intendentes que se sienten a dialogar

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«Como medio comprometido con la comunidad del sur mendocino, no podemos mantenernos al margen de un conflicto que afecta a dos municipios vecinos y, sobre todo, a las familias que todavía esperan el gas. Por eso publicamos ambas posturas: la de San Rafael y la de General Alvear, sobre una obra que está terminada y que aún no llega a donde tiene que llegar.»

Cumpliendo con nuestro compromiso de transparencia informativa, publicamos ambas versiones tal como nos han sido enviadas ante el requerimiento de plasmar las posturas de ambas municipalidades, sin editar ni tomar partido por ninguna de las dos. Nuestros lectores merecen conocer lo que cada municipio tiene para decir.

Pero hay algo que como medio de comunicación no podemos dejar de señalar.

El gasoducto que hoy protagoniza este cruce de declaraciones es una obra que atraviesa a dos comunidades vecinas, hermanas, unidas por historia, geografía y lazos cotidianos. San Rafael y General Alvear no son rivales: son parte de un mismo tejido social y productivo del sur mendocino. Y eso, en medio de la disputa, parece haberse olvidado.

Mientras los intendentes intercambian acusaciones públicas y los comunicados de prensa se vuelven cada vez más confrontativos, el invierno avanza. Y hay familias —de Alvear y San Rafael, sí, pero también trabajadores, productores y empresas de toda la región— que siguen esperando ese gas que ya está en los caños.

Ecos.ar no es un árbitro político, ni pretende serlo. Pero sí es un medio comprometido con las comunidades a las que sirve. Y desde esa posición, les decimos con toda claridad a ambos intendentes: este conflicto no se resuelve concomunicados de prensa ni por redes sociales, se resuelve en una mesa de diálogo.

La ciudadanía no necesita más cruces de acusaciones. Necesita que los dirigentes que eligió sean capaces de sentarse, con buena voluntad y sin condicionamientos electorales, a encontrar una solución. Los números, los porcentajes y las responsabilidades históricas podrán discutirse —y hay argumentos de ambos lados que merecen ser escuchados—, pero en ningún caso deberían ser una excusa para que el gas no llegue.

Esperamos que la razón, y el bien común, se impongan pronto.

La Redacción · ecos.ar
Esta editorial es acompañada por la publicación de los comunicados de ambas municipalidades y/o jefes comunales.

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