El Intendente Gustavo Aguilera distinguió a la tupungatina Evelyn Bustos, segunda mujer en la historia que trabajó como cocinera en el Monte Everest

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Hace pocos meses la chef llegó a Argentina tras haber prestado sus servicios profesionales en la cima más alta del planeta tierra durante abril y mayo. En 2025 regresará a la base para continuar su rol como encargada de cocina, preparando nutridos menúes para quienes busquen hacer cumbre en el período bimestral de ascensos.

El miércoles pasado el mandatario Aguilera recibió a Evelyn en su despacho, que llegó acompañada por su mamá Marcela Ábrego y su pequeña ahijada en brazos. La joven había sido invitada de forma especial por sus méritos personales alcanzados gracias a su arte y pasión culinaria que la llevaron de trabajar en el impetuoso Aconcagua al máximo pico de la Región del Himalaya, en una base instalada 5300 metros de altura sobre el nivel del mar. Con lindo ánimo, la joven compartió su experiencia laboral a quienes presenciaron el encuentro con Aguilera donde fue agasajada con un cuadro de reconocimiento y un cuchillo que Evelyn anticipó será el nuevo utensilio que llevará a Asia el próximo año.  

Eve nació en el oasis del Valle hace 31 años, pero pronto empezaron las mudanzas a otras localidades debido a los pases a diferentes unidades militares por el trabajo de su papá Gustavo. Uno de los lugares donde más tiempo permaneció la familia Bustos-Ábrego fue Uspallata, en el departamento mendocino Las Heras, donde a los 15 años conoció a unos mochileros que sin saberlo se convertirían en sus mentores al comentarle a la Eve adolescente que sus vidas nómadas implicaban viajes y cocinar en diversos lugares, y también le dijeron una frase que marcó la vida de la joven para siempre: «Es muy grande el mundo para quedarse en un solo lugar». Solo bastó ese comentario para despertar la motivación de ella en estudiar la carrera de gastronomía, la que cursó finalmente en Mendoza mientras trabajaba en una heladería artesanal para costearse la cuota de sus estudios.

Esa formación le dio la oportunidad de hacer 7 temporadas en el Aconcagua, sitio donde el año pasado la conoció Luks el dueño de la empresa australiana Furtenbach Adventure quien se encantó por la tarea de Eve y la convocó a trabajar en el Everest. No fue casual que él viera su potencial y quisiera que comparta sus saberes y los exquisitos platos que elaboraba, con andinistas de todo el mundo; así fue como Eve traspasó las fronteras, cruzó mares y llegó hasta el monte que divide los territorios de Nepal y la meseta tibetana de China.

La chef comentó cuál es su apreciación sobre el por qué recibió la propuesta de la compañía extranjera, «La comida de Nepal es bastante picante, tiene mucho condimento, y cae bastante pesado al estómago que no está acostumbrado… Lukas se dio cuenta que la comida de acá de Argentina y cómo la cocinamos nosotros es bien proporcionada, para un buen trekking y para poder estar todos esos días en el cerro. Ahora el 100% sube y hace cumbre, cuando no estábamos con mi colega que también trabaja allá, subía el 50%. En Campo 4 la gente se descomponía, se sentía mal y entonces tenía que bajar, siempre era como gastritis, algo en el estómago siempre pasaba, dolor de cabeza, vómitos, náuseas; así que cuando empezamos a cocinar ya la gente que llega es el 100% y el dueño está como fascinado, es muy lindo y agradable saber que suben y no están descompuestos, cuidamos mucho a los clientes porque cocinamos con amor». 

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