Ozzy Osbourne cumplió 75 años

Comparte en tus redes

El príncipe de las Tinieblas cumplió años y para celebrarlo recordaremos sus anécdotas más sorprendentes.

Ozzy Osbourne nació el 3 de diciembre de 1948 y finalmente llego a sus 75 años de edad con una larga carrera musical y grandes anécdotas. Fue cantante de Black Sabbath, pionero del heavy metal, un solista muy exitoso, sus discos vendieron más de 100 millones de copias, estrella de reality show, cabeza de una querible y salvaje familia mediática, organizador de festivales populosos. Es una leyenda del rock. Y uno de los personajes más excesivos y salvajes de un mundo particularmente excesivo y salvaje.

El viaje por las locas historias – y algunas perturbadoras- del cantante es extenso por lo que recordaremos las más destacadas.

Una de las más conocidas y contadas es la del murciélago: Durante un show en 1982, alguien tiró un murciélago sobre el escenario. El animal estaba quieto, atontado. Mientras cantaba desaforadamente, Ozzy lo vio. Se agachó, lo tomó entre sus dedos y, sin pensarlo, le arrancó la cabeza de un tarascón. Sí, se comió la cabeza de un murciélago. La sangre del animal (del murciélago) caía por el costado de la boca de Ozzy. La actuación se suspendió en ese momento. Lo tuvieron que llevar de urgencia al hospital y aplicarle la vacuna antirrábica. Con el tiempo Ozzy dijo que creyó que se trataba de una réplica, de un murciélago de plástico y que por eso le dio el mordiscón. En 2015 apareció un fan que con un testimonio (sin verificar) modificó esta historia. Mark Neal dijo que fue él quien llevó al murciélago esa noche y quién lo lanzó al escenario. Lo transportó desde su casa en una bolsa de plástico, en una Ziploc. Y, aclaró, que se le ocurrió ese mismo día al despertarse cuando descubrió a ese murciélago muerto en el patio de su casa. Por lo tanto, si lo que cuenta Neal fuera verdad, la historia sería diferente: Ozzy, al menos, no habría mordido un murciélago vivo. Desde ese entonces se conoce que es vegano.

Otro de los episodios más conocido fue uno de sus múltiples arrestos, esta vez por intento de homicidio contra su esposa Sharon. En los años 80 Sharon decidió ponerle un párate a los excesos de su esposo, cuando estaba embarazada de Kelly, la segunda hija, Sharon confrontó a su marido. Si no se internaba en un centro de rehabilitación, ella y los hijos lo dejarían. Ozzy le pidió esperar al parto. Al día siguiente de que Sharon diera luz a Kelly, Ozzy se internó.

La sobriedad duró un tiempo pero ni siquiera llegó hasta el fin de la década. En 1989, Ozzy persiguió a Sharon por la casa, la empujó contra una pared y la tomó del cuello y comenzó a apretar en un intento de ahorcamiento. El esfuerzo y su pésimo estado lo hicieron desvanecerse. Cuando despertó estaba en una celda londinense. No se sorprendió, ya había estado ahí varias veces. La resaca lo aplastaba. Cuando se acercó a un guardia, Ozzy preguntó por qué lo habían detenido. El guardia llamó a su superior que comenzó a leer un papel que llevaba en su mano. Le hizo conocer sus derechos y también en qué consistía la acusación formal. Estaba imputado por intento de homicidio contra Sharon, su esposa. Ozzy, como no recordaba nada, al principio pensó que se trataba de una broma. Pero no. Era la desesperante realidad. Sharon levantó los cargos con la condición de que Ozzy volviera a rehabilitación durante 6 meses. Tiempo después se reconciliaron.

Osbourne fue acusado también de satanismo. Escribió una canción en homenaje a Aleister Crowley, posiblemente el oscurantista más célebre y venerado dentro del mundo del rock, y en la tapa de uno de sus primeros discos solistas colocó una cruz invertida. Él siempre negó las acusaciones. Explicó que se trataba de una puesta en escena, de parte de la dramaturgia del heavy metal. Pero no todos lo entendieron. A principios de los setenta y en el pico del éxito de Black Sabbath, un grupo de satanistas se instaló frente al hotel en el que se hospedaba la banda para rendirle homenaje a Ozzy y para realizar sus ritos satánicos en el lugar con la esperanza de que el cantante se sumara a ellos.

Desde hace varias décadas tanto Ozzy como Sharon se convirtieron en activos miembros de la Iglesia de Inglaterra, una iglesia anglicana. Ozzy aclara que desde hace años realiza una oración segundos antes de salir a escena. Eso no impidió que una tarde, al recibir la visita de uno de los sacerdotes de la iglesia, Ozzy lo agasajara con su mejor té y con una torta que su esposa sacó de la heladera. Lo que Ozzy no recordó fue que la torta venía cargada con una gran cantidad de hachís. El religioso comió dos porciones abundantes y elogió el sabor de la torta justo antes de perder el conocimiento. El matrimonio Osbourne tuvo que llevarlo hasta su domicilio. El pobre hombre tardó tres días en reponerse.

Sus hijos no sólo se convirtieron en celebridades gracias al exitoso reality show que se exhibió en el nuevo milenio por MTV. Ellos también afrontaron problemas severos de adicciones.

En su última gira, ya con más de 70 años, demolió su último hotel. Pero ya no fue lo mismo que antes. Tiró como tantas otras veces, un televisor por la ventana de su habitación. No fue un aparato de tubo como en los ochenta sino una tele plana de 50 pulgadas. Entre su edad, sus problemas de movilidad y el tamaño del artefacto, Ozzy necesitó la ayuda de un colaborador para lanzarla por la ventana.

Hace unos días, Ozzy Osbourne cumplió 75 años. Su salud está maltrecha. En 2003 le diagnosticaron Parkinson y un accidente con una moto, ese mismo año, lo dejó con algunas secuelas. Le cuesta movilizarse y los años y los excesos le pesan. Sabe que es, desde hace rato, una leyenda.

Comparte en tus redes