
Granjeros y autoridades gubernamentales de las zonas tomadas aseguraron que los rusos están sacando granos «en cantidades industriales», violando los derechos de los productores.

Las fuerzas rusas han sido acusadas repetidamente de robar cereales a los agricultores ucranianos en las zonas ocupadas, así como otros cultivos como semillas de girasol, junto con fertilizantes y equipos agrícolas.
Moscú ha negado repetidamente las acusaciones hechas desde Kyiv, pero el viernes confirmó que ha comenzado a enviar cereales desde el territorio ocupado en Ucrania.
La primera prueba de que el robo es real es que los granos pasaron directamente a Crimea, territorio que Rusia anexionó de facto en 2014: una ruta que, por lógica, los ucranianos no utilizan desde hace largos años.




