
Las autoridades taiwanesas están «totalmente convencidas» de que el gobierno chino está buscando un nuevo pretexto para ensayar futuros ataques contra la isla y que ese hecho constituye «una amenaza militar».

El primer ministro taiwanés, Su Tseng-chang, acusó a Beijing de vulnerar las normas del comercio internacional y de discriminar a la isla, luego que el gigante asiático decretara la suspensión de nuevos productos importados de este territorio.
El funcionario afirmó que China, en un intento de aislar a Taiwán en el ámbito internacional, utiliza no solo los esfuerzos militares, sino también una «presión combinada» que incluye contención económica, ciberataques y medios diplomáticos.
La tensión entre China y Taiwán se agravó tras la visita de la presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense, Nancy Pelosi, a la isla el 3 de agosto, pese a las advertencias de Beijing, que interpretó ese viaje el apoyo de Washington a los independentistas taiwaneses.
China y Taiwán están separadas de hecho desde 1949, cuando las tropas comunistas de Mao Zedong derrotaron a los nacionalistas, que se refugiaron en la isla.



