
Esta vez, no es una simple conjetura: el Kremlin amenazó con abrir un nuevo frente por las sanciones de la Unión Europea, que limitan el paso de trenes por Kaliningrado.

Es cierto: Vladimir Putin se ha reiterado en amenazas desde que inició la invasión a Ucrania y, fuera de ese territorio, no concretó maniobras en otros países. Pero, en esta oportunidad, la advertencia parece más compleja: el enclave ruso de Kaliningrado se ha visto afectado en el traslado de mercancías y los rusos amenazan con abrir un frente en Lituania.
¿Cuál es el problema? Las sanciones de la Unión Europea limitan el paso de los trenes por el territorio ruso, ese mismo espacio que en otros momentos no cobraba la relevancia que tiene hoy, por tratarse de un lugar estratégico a nivel geopolítica.
Kaliningrado depende de un corredor ferroviario que lo une al territorio continental ruso, a través de la aliada Bielorrusia, y por donde recibe la mayor parte de los productos que necesita para su economía.



