
La nueva medida estrecha la vigilancia sobre sus propios ciudadanos.

En un movimiento que subraya el creciente control del régimen chino sobre la población y su preocupación por la seguridad nacional, se lanzó una campaña a nivel nacional para reclutar a los ciudadanos en la vigilancia contra amenazas percibidas. Mientras la economía del gigante asiático enfrenta desafíos significativos, incluyendo su peor desaceleración en años, el presidente Xi Jinping se enfoca en preservar su poder y dominio del país y del Partido Comunista.
Un desarrollo significativo es la revisión de la ley antiespionaje de China, ampliando el alcance de las actividades clasificadas como espionaje. El régimen también ofrece recompensas sustanciales a las personas que reporten a posibles espías. Se teme que esta medida genere desconfianza y sospechas entre los propios ciudadanos. Aunque el llamado a la vigilancia ha resonado ampliamente, aún no está claro en qué medida se traduce en acciones concretas en el terreno.
Un aspecto destacado y tenebroso de esta campaña es la escala y la omnipresencia de su implementación. En trenes de alta velocidad, se proyectan videos que advierten a los pasajeros sobre compartir información sensible en las redes sociales, y en las oficinas gubernamentales se exhiben carteles que instan a los ciudadanos a “construir una línea defensiva del pueblo”.
Incluso grupos e instituciones aparentemente no relacionados están participando. Las universidades, incluyendo departamentos como medicina veterinaria, exigen que el personal complete cursos en línea sobre la protección de secretos. Además, se ha identificado a los jóvenes como un área de particular preocupación, con universidades creando grupos de estudiantes encargados de informar sobre individuos que interactúan con sitios web o periodistas extranjeros.
El efecto central de esta campaña ha sido aumentar la sospecha en torno a cualquier conexión con extranjeros, incluso en campos donde el intercambio cultural ha prosperado históricamente. Algunos académicos han dejado de reunirse con personas de otros países, y lugares en toda China han cancelado actuaciones de músicos extranjeros.
Mientras China enfrenta desafíos tanto internos como externos, queda por verse cómo esta campaña dará forma al futuro del país y su relación con la comunidad global.



