
Dos mujeres fueron ejecutadas por el gobierno norcoreano por ver programas del Corea del Sur.

El régimen de Kim Jong-un volvió a impactar al mundo cuando tomo la decisión de ejecutar públicamente a dos mujeres por desconectar el sistema de bloqueo de canales extranjeros de su televisor y ver en secreto programas surcoreanos.
Las nuevas víctimas de la dictadura norcoreana fueron dos trabajadoras agrícolas del condado de Chongdam, en la provincia de Hwanghae del Sur. La ejecución fue a principios de este mes ante los residentes de esa localidad, según dijo una fuente que habló con el medio bajo condición de anonimato por razones de seguridad. Las mujeres había sido detenidas por por el Ministerio de Seguridad del Estado en diciembre.
Los miembros del Ministerio de Seguridad del Estado expusieron los delitos de las mujeres en una audiencia antes de su ejecución. Según informan las mujeres fueron delatadas por una vecina que había encontrado sospechoso el comportamiento de las dos amigas, que pasaban mucho tiempo juntas.
La mujer irrumpió en la casa de una de ellas, descubrió que el sistema de bloqueo de los canales extranjeros había sido desactivado y se enteró por los niños de que las dos mujeres veían vídeos extranjeros mientras todos dormían. La vecina denunció el caso al Ministerio de Seguridad del Estado, que procedió a allanar los domicilios de las dos mujeres y descubrió que efectivamente se había desactivado el bloqueo del canal de televisión.
Al determinar que la denuncia de la mujer no había sido falsa, el ministerio detuvo inmediatamente a las dos mujeres. Funcionarios del Ministerio de Seguridad del Estado dijeron a los ciudadanos reunidos para asistir a la ejecución que, en el pasado, el delito habría valido al infractor una condena a trabajos forzados de corta duración o, en casos graves, de tres a cinco años de reforma mediante trabajos forzados.
Sin embargo, los funcionarios hicieron hincapié en que, debido a los “comportamientos ideológicamente corruptos” que surgen en “los complejos tiempos actuales”, las ejecuciones debían llevarse a cabo en base a órdenes del gobierno central para “enderezar las cabezas de todos”.



