Alfredo Cornejo empieza su segundo mandato con una advertencia

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“Voy a atacar todos los bolsones improductivos del Estado”

A pesar que faltan dos meses para que el gobernador asuma todos sienten que ya está avanzando en su segundo mandato. Es que el electo gobernador parece tener finiquitado un diagnóstico de las urgencias con las que deberá arrancar y ya apuntó a un blanco que tiene entre ceja y ceja: irá por los “bolsones improductivos del Estado”, esos resquicios en los que se pierden recursos y servicios.
Sabe que está gestión no comenzara con tanto brío como la primera vez ya que aquella primera gestión contaba con el respaldo de 12 intendentes y ahora sólo tendrá 8.
Tenía una Legislatura más afín, y ahora, luego de que le creciera fuego interno con La Unión Mendocina que se posicionó como oposición y tendrá 18 legisladores, estará forzado a lograr consensos cada vez que requiera el aval legislativo.
Viene de haber perdido una ardua pelea en la Cámara de Senadores de la Nación, en la que se sancionó la reforma del impuesto a las Ganancias, y sabe de antemano que esa quita supone que apenas asuma recibirá en su primer año de mandato algo así como $45.000 millones menos de coparticipación, lo que traducido en gastos mendocinos, supone un mes y medio de pago de sueldos a la masa de empleados estatales.
A eso se suma, que si la devolución del IVA también se convierte en ley (objetivo que ya blanqueó el gobierno nacional), sus arcas perderán otra suma similar, lo que haría que en esos primeros 365 días de gestión, él y quien comande Hacienda, deban resolver con qué compensarán esos casi $90.000 millones que dejarán de recibir.
Con los números en la mano, Cornejo admite que lo tranquiliza saber que recibirá una caja de gastos equilibrada y un Estado con gran parte de la deuda que él tomó pagada, pero reconoce que aquel recorte de coparticipación y una esperable caída en la recaudación lo obligan a idear una reingeniería que le genere un ahorro en los gastos, sin resentir la prestación de servicios del Estado, y que a la vez le permita agitar su bandera de tener un Estado eficiente.
“Eso se logra atacando por ejemplo los bolsones improductivos del Estado. Los hay en salud, porque tenemos una gran infraestructura, pero se nos vencen medicamentos, se pierden turnos y hay quirófanos que no se usan de tarde. Los hay en educación porque la demora en la reparación de escuelas tiene altísimos sobrecostos, porque se redefinen los valores por la inflación. Y también los hay en seguridad: nosotros necesitamos tener más policías en la calle, y no es que no tengamos, los tenemos pero hay una proporción que tiende a acobacharse en una oficina. Eso es lo que hay que atacar y eso requiere de liderazgo también en la misma fuerza policial”, diagnosticó y da la sensación de que hasta conoce nombre y cargo de los que definió como “acobachados”.

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