
El gobierno se planteó como objetivo que toda la Argentina tenga ese tipo de conexión para mediados de 2023. Para algunos, un avance. Para otros, la muestra más fiel del atraso.

«En la actualidad nadie es un ciudadano plenamente libre si no tiene la posibilidad de conectarse a la banda ancha y a la internet». Vaya si tiene razón el vicejefe de Gabinete del gobierno Nacional, Jorge Neme. Pero la Argentina, aun, está muy lejos de eso.
Las declaraciones del funcionario se dieron en el marco del Día Mundial de Internet, celebrado el pasado 17 de mayo. Allí mismo, Neme anunció que en el país (de acuerdo a los objetivos planteados) habrá conexión a la banda ancha 4G para toda la población argentina.
Es una grata noticia tomando en cuenta los múltiples sectores del territorio nacional que tienen mínima o nula conexión. Para muchos otros, esto es una muestra del atraso que la Argentina tiene a nivel infraestructura: mientras el internet de las cosas y el 5G avanzan en el primer mundo (al igual que el denominado 6G y la computación cuántica), como así también proyectos como el de Elon Musk con Starlink (internet satelital) siguen piedra sobre piedra, aquí se anuncia con bombos y platillos que «lo básico de lo básico» se puede llegar a concretar de aquí a un año.



