
Si había una buena medida para ver cómo estaba Argentina para el Mundial, era ganarle de esta forma a un rival de peso. Campeones de la Finalíssima y confianza por las nubes. Lógico: sin subirse al poni.

El bueno de Kylian Mbappé la liga también en un medio mendocino. Sus dichos sobre el nivel de las selecciones sudamericanas fueron objeto de todo tipo de opiniones y, en este caso, para ilustrar el triunfo de Argentina en la Finalíssima, competición oficial que enfrentó al campeón de la Eurocopa con el de la Copa América. Y fue triunfo argentino y segundo título para los de Lionel Scaloni.
Que Italia se haya quedado afuera del mundial de Qatar fue un accidente. Es cierto que sumará dos citas consecutivas ausente, pero sigue siendo una selección de primer nivel. Quizá no integre el podio, pero sigue siendo un rival para respetar. Y Argentina lo hizo polvo. Con algunos momentos irregulares, pero con más cosas para destacar que para reprochar.
Ojo, no es momento de «subirse al poni». La Selección no pasa a ser candidata a ganar el mundial por esta gran alegría, pero sí aumenta sus posibilidades. Crece la confianza y sabe que está para dar pelea.
Los obreros se transformaron en figuras, pero no perdieron su esencia. Fue una buena prueba, que además incluye una vez más ver a Messi y compañía levantando una copa. Ojalá sea un presagio de lo que puede venir cerca de fin de año.



